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Excursión Estanque Ayala-Vuelta al Padrón

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DOMINGO 28.08.2005

Hola Amigos todos, les cuento:

En el área bullanguera que es la zona adyacente a la entrada/salida de la estación del Metro en Petare, éste domingo 28 había como una isla privada donde esperábamos los excursionistas a los amigos que faltaban. Ya todos reunidos, diez y seis Robinson Crusoe, nos apresuramos en salir de aquél mare mágnun y a subir a una buseta para ser trasladados muy velozmente (el chófer aceleraba como si lo persiguiese un turco) hasta el Terminal de Autobuses de Oriente, donde nos bajamos. Ahí hubimos de esperar ocho minutos angustiantes mientras un ángel buscaba desesperado en su morral el teléfono celular (presumiblemente desaparecido) pero que afortunadamente apareció en un resquicio del mismo. Problema resuelto. Atravesamos entonces el patio del estacionamiento y nos colamos por una abertura de la malla, caminando ahora por un sendero que aunque estaba despejado de abrojos y monte era una continua línea de aguas pantanosas. Pasamos en precario equilibrio un arcaico puente (dos angostas y mojadas planchas metálicas) sobre el cauce embaulado de una quebrada (personalmente con mucho temor porque aquello se movía cual gelatina en parhilera). Bajamos y subimos enfangadas cuestecillasy al final del sendero nos encontramos con un tapón de alto monte; para aplastarlo utilizamos nuestros bastones y le pasamos por encima cual alfombra. De inmediato estábamos en el patio de la casa del guardaparques de la zona (Ayala)pero todo ahí estaba muerto, cadáver, yerto, ni un alma..Como de la nada salió un señor que nos informó del porqué de la ausencia del representante de Inparques y la próxima llegada del sustituto)..(Gracias a Dios que tampoco estaban sus perros)..

Con muy buen tiempo y bastante entusiasmo continuamos la ascensión por el camino ancho de tierra consiguiendo muchos derrumbes. Llegamos a la casa abandonada del antiguo guardaparques y las matas de Nísperos del Japón que proliferan en el sitio, pronto quedaron despojadas de su dulce fruto maduro por las hordas (nosotros) que las saqueamos impunemente.

Algo nuevo: Dos antenas repetidoras fueron instaladas en el sitio, todavía brillando sin polvo alguno sus armazones, con razón el camino está tan limpio (para vehículos de doble tracción solamente).

La última subida hacia el estanque era un cruce de jabón melao de pantano y como las barandillas de madera que antaño existían, ya no estaban allí, tuvimos que hacer acrobacias para no caer y besar el fango. Llegar al estanque fue ver el cielo. El calor y sudor que traía era muy grande y las frías y transparentes aguas que corrían por el canal (no en el estanque en sí) era tan atractiva que sin pensarlo dos veces con la ayuda de un tobo que conseguí en la orilla, me bañé. Sí con ropa y todoMientras un pequeño grupo, los más audaces), cruzaban el bamboleante y mojado puente colgante (apenas un grueso tubo y abrazaderas que no me daban ninguna confianza) que pendía sobre el abismo que dejó un anterior deslave y llegaron a una (cuentan ellos) hermosa cascada que no desmerece ante la del Norte.

Almorzamos y estuvimos un buen rato en este sitio del Estanque Ayala. Prosiguiendo y subiendo hasta la casa de los Hermanos Conde, como siempre el amable amigo nos recibió, al igual que sus caballos, gatos y perros..¡Uff!, y cortó ramos de manzanilla para nosotros.

Después de caminar por el medio de sembradíos de helechos, Saúco y flores nos adentramos por el hermoso bosquecillo que esta vez, nos recibió con varios riachuelos que atravesamos de tanto en vez y con una espesa, lujuriante y variada vegetación..Cortinas de lianas, palmeras exuberantes..Es breve este trecho, salimos de él para continuar ahora en subida por la mitad de la montaña o sea entre la falda y la cima por el muy angosto caminito, hasta llegar al sitio donde se comienza a bajar. La bajada estaba algo complicada por la gran cantidad de malojo y Jala pa tras que lo invadió (se nota que hace mucho tiempo no transita nadie por allí), el camino se escondió debajo de éstos, además que estaba muy lavado, las piedras con musgo, los huecos y muchas fallas de borde, que nos obligaba a pisar con mucho cuidado.

Para rematar de repente se suscitó un incidente.

En cierto momento hubo una confusión, oí gritos asustados y empujones de apúrate y sucedió que nuestros pasos, el ruido y movimiento, molestaron a un enjambre de abejas, grandes y amarillas que furiosas se volcaron literalmente sobre nosotros, atacando violentamente y clavándo su aguijón en cualquier sitio descubierto de nuestras humanidades. Las consecuencias lamentables de este ataque acarrearon percances de intervención médica.

Nos ayudamos unos a otros. Algunos indemnes nos adelantamos para solicitar ayuda, lo que conseguimos afortunadamente.

En varios grupos regresamos a la ciudad y aunque este incidente se presentó lamentablemente, no por ellos la excursión desmereció en su objetivo. El disfrute de todos anterior a ello aumentó, al ver la forma cono la solidaridad entre todos se puso de manifiesto.

Pero me queda una pregunta ¿Serían las temibles Abejas Africanas?....

Nos vemos en la próxima,

Edilia C. de Borges

Autor: 
Edilia de Borges